
Algunos fragmentillos del prólogo a "Un tranvía llamado deseo" (Tennessee Williams)
"Y el inútil esfuerzo, deseperado y deseperanzado, de aceptar la propia imagen despojada del sueño, del ideal, de toda auto-imáge compensatoria, de coartadas y justificcaciones, el yo -insoportable- que se sabe a sí mismo tras la máscara decrépita, frágil e inconsistente que lo aísla del especio exterior y lo sume en penumbras. Y a la vez, en todo ello, el litigio permanente del yo desconcertado ante las expectativas, los condicionamientos, los recuerdos, la cultura, las formas, los esquemas morales y los conceptos cerrados de la sociedad, que es, para el individuo, para cada cual, marco irrenunciable de una determinada imagen de sí mismo -a la vez como idea y concepto, como estereotipo representativo de la globalidad sociocultural y de la supuesta coherencia ímtima - que, como realidad fraccionada o rota, imposible e inservible para cualquier intento de construcción personale esa misma sociedad le impone, adjudicándole a la vez el compromiso de responder a ella -entendiendola como deber - con fidelidad inquebrantable." (pag 8 y 9)
"(...) la vacilación ante el camino a tomar adquiere dimensión dramática y condiciona la peripecia de los personajes. No se trata sólo de la duda ante ñas opciones que les presenta la existencia, sino también de la culpa de que cualquier decisión, tanto como la duda misma, puesto que desde cualquier dogmatismo, la duda está puesta en las antípodas de la fe." (pag 10)
"(...)El ejercicio de una opción libre, fundamentada en lo personal, implica una renuncia ante el cumplimiento del deber y un enfrentamiento con la moral establecida.(...) (pag 11)
"Los personajes, incapacitados para ser, arrastran consigo la culpa de no ser, debaténdose en un tormento interior para el cual no hay salida ni solución" (pag 11)
"De sus acciones no se deriva ningún resultado que signifique un logro en la realización de sí mismos" (pag 11)
Por Josep A. Vidal en el prólogo a Tennessee Williams, Un Tranvía Llamado Deseo ; Ed. Losada: Marzo 2006.
"Y el inútil esfuerzo, deseperado y deseperanzado, de aceptar la propia imagen despojada del sueño, del ideal, de toda auto-imáge compensatoria, de coartadas y justificcaciones, el yo -insoportable- que se sabe a sí mismo tras la máscara decrépita, frágil e inconsistente que lo aísla del especio exterior y lo sume en penumbras. Y a la vez, en todo ello, el litigio permanente del yo desconcertado ante las expectativas, los condicionamientos, los recuerdos, la cultura, las formas, los esquemas morales y los conceptos cerrados de la sociedad, que es, para el individuo, para cada cual, marco irrenunciable de una determinada imagen de sí mismo -a la vez como idea y concepto, como estereotipo representativo de la globalidad sociocultural y de la supuesta coherencia ímtima - que, como realidad fraccionada o rota, imposible e inservible para cualquier intento de construcción personale esa misma sociedad le impone, adjudicándole a la vez el compromiso de responder a ella -entendiendola como deber - con fidelidad inquebrantable." (pag 8 y 9)
"(...) la vacilación ante el camino a tomar adquiere dimensión dramática y condiciona la peripecia de los personajes. No se trata sólo de la duda ante ñas opciones que les presenta la existencia, sino también de la culpa de que cualquier decisión, tanto como la duda misma, puesto que desde cualquier dogmatismo, la duda está puesta en las antípodas de la fe." (pag 10)
"(...)El ejercicio de una opción libre, fundamentada en lo personal, implica una renuncia ante el cumplimiento del deber y un enfrentamiento con la moral establecida.(...) (pag 11)
"Los personajes, incapacitados para ser, arrastran consigo la culpa de no ser, debaténdose en un tormento interior para el cual no hay salida ni solución" (pag 11)
"De sus acciones no se deriva ningún resultado que signifique un logro en la realización de sí mismos" (pag 11)
Por Josep A. Vidal en el prólogo a Tennessee Williams, Un Tranvía Llamado Deseo ; Ed. Losada: Marzo 2006.
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